Tras 26 jornadas de mal inicio pero con reacción asombrosa para un conjunto
recién ascendido, el Málaga encara el tercio final de la Liga en disposición de
hacer algo realmente grande, algo que jamás ha quedado si quiera cerca en la
historia del humilde pero viejo (y varias veces refundado) club malacitano.
Ante el Málaga aparece imponente el Tourmalet de la Liga, justo ahora que
entramos en la recta final, donde deberá confirmarse como un equipo con
aspiraciones europeas o conformarse con una campaña en la que ya de por sí la
salvación es todo un éxito, pues aparecía como objetivo principal de la
temporada para un club que tras la trayectoria de años anteriores (problemas
concursales, casi descenso a 2ª B…) no debe tomarse como un premio menor sino
como el reconocimiento a una labor tan bien hecha en un club humilde como este
(el de mi tierra).
Como decía, llega la hora de la verdad para el conjunto blanquiazul con una
seguidilla de encuentros que posiblemente marquen el devenir a corto plazo de la
entidad costasoleña. Por este orden, enfrentará a Sevilla (en casa, con la vital
baja del sancionado Duda), Barcelona (fuera), Real Madrid (casa) y Villarreal
(fuera), justo los 4 equipos que lo preceden en la tabla clasificatoria, por lo
que se antoja vital obtener un balance positivo para seguir soñando.
Contra los mismos rivales ya obtuvo 4 puntos en la primera vuelta, con una
victoria en el Sánchez Pizjuán en el derby ante el plantel hispalense, una
goleada encajada en casa ante el Barça, una derrota por la mínima en el Santiago
Bernabéu tras un partido muy peleado (4-3 fue el resultado final) y por último
un empate a un tanto en casa ante el equipo castellonense, por lo que todo lo
que no sea lograr al menos un par de victorias o rondar los 4/5 puntos supondrá
despedirse de las opciones de Champions, un sueño casi utópico pero no
imposible, siendo la UEFA (o Europa League desde la 09/10) un objetivo más
factible pero menos ambicioso.
Ojo, que no se entienda esto como un cambio drástico de discurso. Yo como
malaguista ya estoy más que satisfecho (así como el resto de la afición
bokerona), incluso aunque entrásemos en una cuesta abajo que nos llevase a
acabar más cerca de la zona de descenso que de la zona noble, estaría más que
conforme. Pero ello no quita que todos en la ciudad (así como los que andamos
repartidos por el mundo) compartamos un sueño íntimo que se presenta ante
nosotros como una ocasión única.
Nos quedan 12 jornadas para soñar, para mantener viva la esperanza de lograr un
hito histórico, que no me cabe duda que entre todos en Málaga empujarán con la
ilusión europea como trasfondo pero con la alegría de haber logrado el objetivo
básico mucho más desahogadamente de lo esperado.