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Cuidado del paciente con secuela neurológica

Por LATINSALUD.COM

Una mirada desde adentro
Cuando una persona adulta dentro del grupo familiar sufre algún tipo de daño neurológico, cambia radicalmente la forma de vida y el funcionamiento de la rutina de él mismo, y de todos los que lo rodean. Esta persona, a la que estábamos acostumbrados a no atender ni ayudar, pasa rápidamente a depender en todo o casi todo lo que realizaba solo.

¿Que puede producir una lesión cerebral?
Primeramente, debemos hacer una síntesis de cuáles son algunas las causas más importantes que producen un daño neurológico, que pueden dejar como resultado una lesión temporaria o permanente en la persona que la sufre, tanto en el área motora, sensitiva, sensorial, del lenguaje, del comportamiento, psicológica, y otras.

Ellas son:
• Traumatismo cráneo-encefálico
• Accidente cerebro-vascular (ACV)

En el primer grupo, incluimos a todos aquellos individuos que han sufrido algún tipo de accidente, y en el que recibieron un golpe de importancia en la cabeza, lo que le produce daño cerebral.

En el segundo caso, la causa del daño es la obstrucción de una o más arterias que irrigan la superficie del cerebro, donde puede o no haber hemorragia, y donde podrá ir a tratamiento quirúrgico si los médicos lo consideren necesario, según cada caso.

Desde el comienzo
Podremos observar diferentes secuelas, y cuanto antes comencemos con el tratamiento, mejores serán los resultados que obtendremos.

Dentro del área de la neurokinesiología, el tratamiento debe comenzar en el sanatorio u hospital, inmediatamente después que el médico de cabecera nos autorice a hacerlo.

El primer objetivo que debemos plantearnos es el de mejorar la postura del paciente en la cama, ya que debemos evitar en cualquiera de los casos posturas viciosas que pudieran causar retracciones o limitaciones articulares, que dificultarían mas adelante la movilidad del paciente. También las escaras o lesiones por decúbito, que se producen en los lugares donde el cuerpo se apoya en la cama cuando no hay una buena frecuencia en los cambios de posición.

Sentarlo en la cama y fuera de ella hará que el paciente pueda comenzar a controlar nuevamente su tronco y cabeza, ya que en gran parte de los casos, esta capacidad se pierde. Se insiste en movilizar y trabajar al máximo el tronco, para evitar que se ponga rígido, buscando un control voluntario del mismo para realizar una marcha normal, ya que no es posible lograrla sin el tronco erecto (la fuerza de gravedad tira hacia abajo).

Prevenir pérdida de rangos
Es fundamental la movilización del sistema nervioso, a través de maniobras específicas, con el objetivo de evitar que éste pierda su longitud, acompañada de un stretching, que favorecerá a mantener los rangos articulares y evitará las contracturas y acortamientos musculares.

También se debe verticalizar al paciente lo antes posible, aún antes de que haya recuperado la conciencia (en el caso que esté inconsciente), y que pueda hacerlo por si mismo, y siempre que su médico lo autorice. En algunos casos hay que realizar férulas o yesos preventivos, para evitar que los grupos musculares en los que su tono muscular aumenta por el daño cerebral (espasticidad), se acorten y nos impida completar los rangos de movimientos articulares normales.

A través de la verticalización mantenemos los rangos articulares normales disminuyendo considerablemente la espasticidad, le brindamos al paciente la sensación de la vertical, ayudamos a la reacomodación de los órganos internos durante la posición bípeda, reducimos la aparición de osteoporosis, disminuyendo el riesgo de fracturas, y mejoramos la circulación y la presión sanguínea, entre tantos beneficios.

Importancia de la familia
Se debe enseñar a los enfermeros y familiares a manejar al paciente, cómo debe estar acostado, cómo rotarlo en la cama, cómo sentarlo al borde de la misma, y cuando fuera posible, cómo sentarlo en alguna silla común, o de ruedas, frente a una mesa, para comenzar a trabajar en el contacto con elementos de la vida diaria, alimentos, o cualquier objeto que le sea familiar al paciente, siempre con ayuda.

Una vez que el paciente es dado de alta, y es enviado nuevamente a su casa, deben realizarse las adaptaciones necesarias para que pueda circular dentro de la misma con la silla de ruedas, ya que lo más conveniente es que cada actividad sea realizada dentro del ambiente adecuado: por ejemplo, que coma en el comedor o en la cocina, en compañía del resto de la familia, comenzando a asistirlo desde atrás de manera tal que comience a experimentar con el uso de sus propias manos llevar la comida a su boca (si ya puede masticar y tragar solo), en el baño las distintas actividades de la higiene corporal, como el lavado de manos y cara, para incorporarlo nuevamente a la rutina, o hacer sus necesidades, etc.

La posición vertical debe ejercitarse diariamente, siempre con asistencia del terapista o enfermero, hasta que alguno de los integrantes del grupo familiar aprenda la forma de hacerlo, con las consideraciones necesarias para no correr ningún tipo de riesgo (pueden usarse yesos, una tabla verticalizadora o un flexi-stand).

Un reaprendizaje
Si ha perdido el control de los esfínteres, ni bien sea posible comenzar a reeducarlos en forma activa, ya que a medida que se va recuperando el paciente en general, vuelve a tomar conciencia de esta pérdida, y puede trabajarse insistiendo en la evacuación con cierta frecuencia. Por la inmovilidad, suele haber constipación, lo que debe tratarse con una buena dieta.

No debe olvidarse que todo el complejo orofacial sufre grandes cambios, en los casos más graves, con pérdida de la movilidad de toda la musculatura facial y externa peribucal, dificultades en la deglución, y también de la lengua, lo que debe reeducarse, para cuando el paciente pueda alimentarse por si mismo, y pueda hablar y tragar en forma normal, en el caso que su evolución lo permita.

Teniendo en cuenta todos estos aspectos a trabajar, se desprende directamente de esto la necesidad de funcionar en equipo, tanto los profesionales de las diferentes áreas de la salud, como la familia, que debe ser entrenada de la mejor manera para sacar adelante al paciente, lo más pronto posible.

Debemos tender a la independencia en las actividades de la vida diaria y a la inserción laboral. Ambos objetivos dependen directamente de la gravedad de cada caso. Lo importante es no desviarse en ningún momento de estos dos puntos fundamentales, aunque no siempre se logren los resultados deseados.

Ni bien la persona sea capaz de manejarse sola dentro de su casa, y realizar sus actividades de rutina por si misma, debe iniciar un proceso de adaptación a su trabajo, siempre que le sea posible volver a él, tratar de adaptar el ambiente para que pueda manejarse solo o con mínima asistencia, y darle tareas sencillas para comenzar. Estos dos puntos son fundamentales para que pueda sentirse digno y útil para la sociedad.

Bibliografía:
• "Right in the middle"- Patricia M. Davies- Ed Springer-Verlag- 1990
• "Starting again"- Patricia M. Davies-Ed. Springer-Verlag- 1994


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