Un dueño responsable de un gato sabrá que enseñar a su animal a caminar con
una correa tiene grandes beneficios en términos de seguridad. Con el peligro de
perros, enfermedades, autos, e incluso otros gatos, llevar a tu gato con correa
es una buena manera de asegurarle un futuro feliz y saludable.
Enseñar a un gato a pasear con correa es muy similar a enseñarle a un perro. Se
requiere de tiempo y paciencia. Cuando alguien debe vérselas con un perro
rebelde, combativo, que no se somete a la correa, por lo general persevera hasta
triunfar en su propósito. Se sabe que, con el tiempo, el cachorro aprenderá.
Extrañamente, son muchos los que se dan por vencidos ni bien el gato muestra su
falta de cooperación. Recuerda lo siguiente: tu gato puede acostumbrarse a usar
la correa. Tu objetivo es sacar a pasear al animal por cortas distancias y usar
el comando verbal “andando“.
Lo que necesitas para iniciar el proceso: buena suerte y persistencia. Recuerda
mantenerte apegado a las instrucciones y no te desanimes.
* Tu gato (antes de comer)
* Un arnés y una correa corta
* Un comando verbal específico. En este caso, la palabra “andando“, precedida
por el nombre de tu gato “Winky, andando“.
* Una señal positiva. Una palabra corta y de connotación positiva, como “Sí”.
* Una recompensa (su alimento favorito o sus mimos preferidos).
* Una cuchara para sostener el premio (puede que quieras encintar la cuchara a
una vara o a una espiga de madera de modo que no tengas que inclinarte).
El entrenamiento de tu gato
1. Pasa una semana o dos haciendo que el gato se acostumbre al arnés. Colócalo
sobre el lomo del gato cuando vayas a alimentarlo de manera que el animal
desarrolle una asociación positiva con el arnés. “Cosas buenas me suceden cuando
llevo el arnés”, pensará. Recuerda hacer uso de la señal positiva cuando el gato
esté comiendo con el arnés puesto.
2. Una vez que tu gato se sienta a gusto con el arnés, puedes proceder a añadir
la correa. Simplemente deja que camine y arrastre la correa por todas partes.
Asegúrate de comenzar el entrenamiento dentro de tu casa, para que tu gato tenga
una sensación de seguridad.
3. Pon al gato a tu costado y sostén la correa.
4. Pronuncia el comando “Winky, andando“ mientras lentamente avanzas sosteniendo
un trozo de alimento frente al gato.
5. Cuando él dé un paso o dos hacia el alimento, usa la señal positiva y di
“Buen chico”. Inmediatamente otórgale su alimento en forma de recompensa.
6. Repite este patrón, cada vez dando uno o dos pasos más, hasta que tu gato
responda al comando “Andando” y se mueva hacia delante cuando tú lo haces.
Recuerda andar lentamente y de un paso por vez.
7. No utilices estos trucos fuera de casa hasta que tu gato se sienta bien
cómodo con el arnés y la correa. Cuando salgas a la calle, tómatelo con calma.
Permite al animal explorar el área frente a tu casa antes de aventurarte en el
vecindario. Aunque los gatos pueden ser entrenados para pasear del mismo modo
que los perros, recuerda que ellos no irán corriendo a tu lado como un can.
Cuando camines con tu gato por la calle, con frecuencia él querrá detenerse y
examinar el mundo a su alrededor. Con el tiempo, él comenzará a disfrutar de su
arnés y su correa.