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Ataque cerebral: Cuando el tiempo es la clave
Por LATINSALUD.COM|
El accidente cerebrovascular
La enfermedad cerebrovascular es la tercer causa de muerte en los países desarrollados. Su incidencia aumenta con la edad, tornándose más probable en las personas mayores de 65 años. Además, es la causa de discapacidad neurológica más habitual en el adulto; en cuanto al sexo, la incidencia es mayor en hombres que en mujeres. Un accidente cerebrovascular (llamado también ataque cerebral) ocurre cuando la irrigación cerebral sufre algún daño. Ya sea porque alguna arteria es bloqueada y se produce lo que se llama un ataque de origen isquémico; o porque una arteria se rompe y produce una hemorragia. Dependiendo de la extensión y la localización de la lesión, será el grado de secuela neurológica posterior. La persona puede quedar con incapacidad para hablar, leer, ver, escribir, pensar y recordar; y en muchos casos la muerte se puede producir en pocas horas. Por eso, el accidente cerebrovascular (ACV) se define como una emergencia médica ya que el tiempo es vital en la prevención del daño cerebral. “Cuando un ACV es tomado a tiempo - agrega el Dr. Matera - se evita, en primer lugar, la muerte y en segundo, que el daño sea irreversible, es decir, la muerte celular en la zona afectada. Y ese tiempo está medido: son las primeras tres horas”. Por eso, los especialistas insisten en la importancia de la prevención ante este tipo de enfermedad, que apunta a dos objetivos en la conducta de la población de riesgo. Por un lado, aumentar los cuidados sobre el sistema arterial para disminuir las causas del deterioro. Y en segunda instancia, el conocimiento de los síntomas que pre anuncian estos accidentes para que la persona acuda inmediatamente a un centro con capacidad para atender este tipo de patologías. Isquemias y hemorragias El ACV de origen isquémico se produce por la oclusión de una arteria que irriga al cerebro. En la mayoría de los casos, se debe a la formación de coágulos, describiéndose un ACV de tipo embólico y otro de tipo trombótico. Los coágulos se pueden formar en un vaso sanguíneo en otra parte del cuerpo, trasladarse e impactar en una arteria de menor tamaño del cerebro tapándola, ese coagulo se denomina embolo y el accidente cerebrovascular embólico. También puede ocurrir por una trombosis es decir la formación de un coágulo en la pared de una arteria cerebral que crece hasta taparla generando un accidente cerebrovascular trombótico. La isquemia, produce una disminución del aporte de oxígeno y nutrientes en las células cerebrales, las cuales finalmente mueren generando un infarto cerebral. El ACV hemorrágico tiene distintos orígenes. Uno de ellos, el producido por la ruptura de una pared arterial debilitada. La hipertensión arterial aumenta el riesgo de ruptura, ya que en aquellas personas con presión arterial mal controlada, un pico de presión repentino es capaz de provocar una hemorragia cerebral. Otro origen es un aneurisma, anomalía congénita de la pared de la arteria que afecta al 4% de la población. La arteria tiene una pared débil donde el impacto de la sangre produce una dilatación (un globo muy pequeño) que va aumentando progresivamente de tamaño con los años hasta que hasta que finalmente se desencadena la ruptura de la arteria comprometida. También existen algunos aneurismas producidos por placas de ateroma que con el tiempo permiten la formación de una gran dilatación de la pared de la arteria que, al romperse, sangra. El ACV hemorrágico, puede ser de dos tipos: intracerebral o subaracnoide. Si la sangre se derrama en el cerebro mismo se denomina “hemorragia intracerebral”, y si se derrama en el espacio que rodea al cerebro se denomina “hemorragia subaracnoide”. Síntomas y factores de riesgo “Ante los primeros síntomas, el paciente debe acudir a una institución de alta complejidad donde se pueda resolver el problema. Porque en cualquiera de los dos casos, isquemia o hemorragia, los mejores resultados en los tratamientos se obtienen dentro de las primeras horas. Hay poco tiempo para actuar con una respuesta adecuada”, explica el Dr. Matera. Los síntomas de un accidente cerebrovascular en general aparecen en forma repentina. La isquemia tiene síntomas premonitores: debilidad en brazo, mano, pierna de un lado del cuerpo, una pequeña pérdida de conocimiento con recuperación posterior, trastorno en la visión intermitente, dificultad para expresar la palabra que se quiere decir. En algunos casos, los síntomas pueden aparecer, durar un tiempo y desaparecer, constituyendo lo que serían ataques isquémicos transitorios. Los mismos sirven como una alarma y es necesario recibir ayuda médica para impedir un ataque cerebral definitivo. En el ACV hemorrágico, los síntomas son un repentino dolor de cabeza, parálisis corporal, puede haber trastorno para hablar, y posterior pérdida de conocimiento. Es de vital importancia que usted o la persona que lo acompañe pueda detectar éstos síntomas para acudir de forma inmediata a un centro médico, cada minuto cuenta en calidad de vida. Los factores de riesgo más influyentes en los accidentes cerebrovasculares son: hipertensión, diabetes, obesidad y tabaquismo. Matera amplía que “todos ellos predisponen la arteriosclerosis, las trombosis e isquemias”. También diversos trastornos cardíacos, como fibrilación auricular, trastornos valvulares, etc; aumentan el riesgo de accidente cerebrovascular. El estrés es un gran protagonista, ya que “genera aumento de la presión arterial, secreción de insulina, de adrenalina, y aumenta el trabajo del corazón. Es un factor funcional capaz de precipitar un infarto o una hemorragia cerebral”, alerta Matera. Prevención Las medidas de prevención involucran el control de los factores de riesgo, entre ellas podemos mencionar: • Controle su presión arterial en forma periódica, de ser alta consulte a su médico y siga sus indicaciones. • Evite fumar • Realice controles para descubrir posibles patologías cardíacas y mantenerlas controladas • Realice controles de Glicemia (nivel de azúcar en sangre) • Controle el nivel de colesterol • Realice ejercicio físico en forma periódica • Evite el exceso de peso, límite la cantidad de grasas y sodio en su dieta • Si bebe alcohol, hágalo con prudencia Estadísticamente, aprox. el 80 % de los ACV son de origen isquémico y solo el 20 % ocurre por una hemorragia. Pero, más allá de las causas, la mortalidad es muy alta en todos los casos. |