Lo que hasta ahora sonaba a ciencia ficción y a filmes tipo 'Minority Report'
es ya una realidad en los Estados Unidos, donde cada vez más reclamos
publicitarios "vigilan" a quien los mira. Varias compañías del país
norteamericano están desarrollando sistemas que, con la ayuda de cámaras
situadas detrás de pantallas que muestran publicidad, permiten determinar el
sexo y edad aproximada de la persona que los mira.
Si el software detecta que un varón se ha detenido frente a la pantalla,
mostrará, por ejemplo, anuncios de espuma de afeitar, pero cambiará a reclamos
de higiene femenina si lo que aparece es una mujer. Para los anunciantes,
determinar también los datos demográficos de quién ha visto su publicidad o
cuánto tiempo ha dedicado a mirarla es una valiosa información a la hora de
lanzar nuevas campañas, apuntan los expertos.
Compañías como TruMedia, en Florida, Studio IMC en Nueva York o la francesa
Quividi ya han empezado a ofrecer estos sistemas a firmas distribuidoras de
publicidad que, a su vez, lo están probando en centros comerciales y otros
lugares públicos. El software, no muy distinto al que utilizan algunas cámaras
de fotos para enfocar las caras, mide parámetros como la forma de los labios o
de los pómulos y los compara con su base de datos para comprobar si está ante
una cara femenina o masculina.
Los fabricantes aseguran que son capaces de acertar entre un 85-90% de los
casos. Algo más complicado es determinar la edad, por lo que estos sistemas
suelen dividir las caras sólo en tres amplias categorías: adolescentes, jóvenes
y personas mayores. Estos sistemas están aún en pañales, pero los expertos
aseguran que en unos años serán un método frecuente de medir audiencias y añaden
que su potencial es enorme.
Las cámaras escanean una área en concreto a la búsqueda de señales de que
alguien está mirando. Básicamente, el sistema es capaz de detectar si hay un par
de ojos fijándose en la pantalla y, en tal caso, determina durante cuánto tiempo
la miran y qué partes de ella captan más su atención. Cámaras que ya han estado
instaladas durante más de año y medio en algunas de las pantallas publicitarias
de la plaza de Time Square en Nueva York, por ejemplo, proporcionando valiosa
información a los anunciantes sobre qué anuncios eran interesantes para los
transeúntes.
Sin embargo, la introducción de cámaras que vigilan a los consumidores genera
también una fuerte oposición por su intromisión en la esfera privada y el
aumento de las grabaciones de personas en espacios públicos ya que la
correspondiente recolección indiscriminada de datos personales por parte de una
empresa puede poner nerviosa a la gente. Es obvio que uno de los mayores
problemas es el riesgo de que las empresas intercambien esa información entre sí
o con las autoridades sin que el ciudadano tengo control alguno sobre ello. Hay
todavía muchas preguntas sobre estos sistemas. Por ejemplo, ¿cuánto tiempo
retienen la información?