Introducción
¿Quién no ha sido picado por mosquitos? Estos molestos insectos que se alimentan
de sangre caliente de seres humanos y de otras especies animales predominan en
los meses cálidos del año y diferentes especies se diseminan adaptándose a casi
todas las regiones del planeta, incluso a las estepas del ártico y Alaska en la
época estival. La mayor concertación de insectos se encuentra en meses de verano
y en climas húmedos y cálidos con áreas pantanosas o de abundantes acumulaciones
de agua.
Sus picaduras no sólo causan lesiones inflamatorias muy pruriginosas, sino que
también pueden ser vectores en la transmisión de enfermedades tales como el
Dengue, Fiebre Amarilla, Malaria y Encefalitis.
El mosquito hembra es hematófago, es decir, se alimenta de sangre. El macho, por
el contrario, encuentra su alimento en el jugo de las frutas. Al picar, las
hembras insertan el extremo de su pico en el espesor de la piel buscando un
pequeño vaso sanguíneo que le permita succionar la sangre. Para ello está dotado
de un mecanismo sensible para detectar en qué lugares de la piel se encuentra la
fuente de su alimento: el capilar sanguíneo. Para facilitar esta maniobra, su
saliva volcada en el lugar de la lesión contiene productos químicos que actúan
como anticoagulantes y de esta manera se le facilita la succión. También en su
composición, la saliva posee componentes irritantes que producen hinchazón y
prurito intenso lo cual sucede unos seis segundos después de iniciada la
punción.
Las reacciones pueden presentarse con diferentes características. Algunas
personas, especialmente los niños que no han sido picados con anterioridad,
pueden no reaccionar o hacerlo en forma leve o bien moderada por un breve
período de tiempo.
En etapas posteriores, después que algunos de ellos se han sensibilizado, una
lesión pruriginosa, hinchada e indurada aparece luego de transcurridas algunas
horas y perduran hasta varios días después de que fueron picados. Es frecuente
observar que niños en edades comprendidas entre uno a cinco años de edad suelen
reaccionar a las picaduras con intenso prurito y edema local, que puede
persistir por varios días. La experiencia indica que con sólo prevenir la
exposición a lugares infestados por mosquitos, espontáneamente estos niños van
"desensibilizándose" para, en etapas posteriores, reaccionar como el común de
las personas.
¿Qué hacer?
Otros casos suelen reaccionar más intensamente agregándose a los síntomas antes
mencionados, fiebre y edema en articulaciones. Así, una respuesta exagerada a la
picadura del mosquito indicaría una respuesta alterada en el sistema inmune.
La alergia a los componentes proteicos de la saliva del mosquito es posible y
puede producirse en un número reducido de personas a las cuales un médico
alergista capacitado estudia por medio de Tests Cutáneos y análisis de RAST para
detección de anticuerpos específicos. Eventualmente pueden ser desensibilizados
por medio de Inmunoterapia específica, aunque esto no es una práctica
alergológica de frecuente aplicación y se reserva para pacientes muy
sensibilizados y con sintomatología florida.
Evitar a las picaduras sigue siendo la principal medida de prevención.
La anafilaxia o shock alérgico, si bien es más frecuentemente producida por
abejas, avispas y hormigas coloradas, puede llegar a suceder excepcionalmente
como ha sido comunicado en la literatura médica. En tales casos, además de los
estudios especializados antes mencionados, se deben indicar medidas de estricta
prevención a futuras picaduras y entrenar al paciente y/o allegados más cercanos
en el Tratamiento Inicial de la Anafilaxia, en el cual se deben aplicar
Adrenalina, Antihistamínicos, y Corticoides si la reacción así lo justifica.
Para eso, es importante enseñar a implementar un Botiquín de Anafilaxia con
todos los medicamentos necesarios además de indicaciones muy detalladas de cómo
y qué se debe hacer con el paciente.
Prevención y ayuda
¿Pueden evitarse las picaduras de mosquitos? Verdaderamente es dificultoso. Los
mosquitos son atraídos por el olor a transpiración, el dióxido de carbono
eliminado durante la respiración y por el calor corporal. La mejor forma de
evitar las picaduras es permanecer en lugares frescos y alejados de áreas
pantanosas como rivera de ríos y arroyos donde los mosquitos se reproducen y se
encuentran más frecuentemente. Vestir el cuerpo con prendas de colores claros y
que cubran la mayor superficie del cuerpo, además de usar repelentes de insectos
de probada eficacia.
Otra pregunta frecuente es qué hacer con las picaduras. Cuando las reacciones no
son importantes y permanecen localizadas, puede aplicarse lociones refrescantes
y tratar de que el rascado no lastime la piel, ya que de esta manera puede
agregarse una infección local secundaria.
Si las picaduras han abarcado zonas extensas del cuerpo, puede indicarse
antihistamínicos y eventualmente, cuando llevan varias horas o días, el
especialista deberá evaluar la indicación de corticoides y antihistamínicos.
En los casos de reacciones sistémicas, es decir con síntomas generales que
indiquen anafilaxia, el especialista deberá recurrir a la indicación de
Tratamiento Inicial de la Anafilaxia.