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Practicar otro idioma con personas nativas es la mejor forma de aprender esa otra lengua. Seguro que tienes claro que una estancia en el extranjero como invitado conviviendo con una familia de acogida nativa es el mejor modo de que tu aprendizaje del idioma pegue un salto y mejore cualitativamente.

Acostumbrarás el oído, aprenderás nuevas expresiones y vocabulario y conseguirás una fluidez que de ninguna otra forma podrías obtener. Por no hablar de la experiencia: conocer a una persona de otra cultura supondrá una vivencia inolvidable del que no se puede conseguir en una academia.

Pero, ¿qué pasa si no puedes viajar varias semanas al extranjero por motivos laborales o personales? ¿O si tienes varios hijos y te gustaría que todos vivieran la experiencia pero no puedes permitirte, económicamente, mandar a todos con una familia de acogida? ¿O si, simplemente, no deseas irte al extranjero pero te encantaría poder practicar inglés con una persona nativa?

Para estos casos existe otra opción dentro del aprendizaje de idiomas: ser el anfitrión en vez del invitado. ¿Sabías que hay cientos de personas de distintos países deseando venir a España para tener una estancia con una familia de acogida? ¿Y si esa familia fueras tú?

Las familias de acogida no son nuevas en el campo de los viajes para aprender otro idioma. Desde hace años alojarse en casas particulares ha sido una opción para los estudiantes que venían a España desde otros países, una modalidad tan extendida que muchas agencias se encargan de gestionar este tipo de alojamiento.

La ventaja es que hoy en día, gracias a internet y al auge del consumo colaborativo, existen plataformas que permiten organizar este tipo de estancias personalmente, con el consiguiente ahorro al eliminar los intermediarios. Además, están orientadas a la experiencia idiomática, de tal forma que se crean comunidades para que los miembros contacten entre ellos y realicen viajes o intercambios sin retribución económica.

Si te estás planteando esta modalidad de inmersión lingüística debes saber que ser familia de acogida en España te ofrece gran parte de las ventajas de una estancia en el extranjero pero sin salir de casa:

  • Invitado. Los anfitriones deciden a qué persona acoger en su casa: edad, aficiones, nacionalidad… No tendrás que recibir a la persona que elijan en la agencia sin saber si vais a congeniar.
  • Fechas. ¿Quieres que tu invitado venga durante tus vacaciones para poder aprovechar mejor la inmersión? ¡Vosotros os ponéis de acuerdo en las fechas de la visita y su duración!
  • Ahorro. Estamos hablando de una experiencia P2P entre particulares en la que no tendréis que pagar agencias ni academias y donde se eliminan los gastos de alojamiento.
  • Aprendizaje. La convivencia con personas nativas es la mejor forma de mejorar en el aprendizaje de un idioma gracias a su práctica natural y continuada.

Para empezar, no cualquier persona puede convertirse en anfitrión. Se trata de acoger a una persona de otro país, así que partimos de la base de que tienes un interés por el aprendizaje de otra lengua y de enseñar tu idioma a esa persona: se trata de un quid pro quo.

En segundo lugar, y a efectos prácticos, si vas a tener a un invitado en tu casa, debes tener espacio para ello. No hacen falta grandes lujos, pero sí una habitación en la que la persona a la que hospedas pueda estar cómoda y tener intimidad.

En tercer lugar, si decides acoger a un desconocido en tu casa, se te supone el espíritu hospitalario y el deseo de convivir con una persona de otra cultura, otro país y con otra lengua materna.

Si has respondido afirmativamente a los tres supuestos anteriores, cumples los requisitos para lanzarte a esta experiencia. Además, existen dos posibilidades para llevar a cabo este tipo de inmersión lingüística :
  • Aprender inglés siendo familia de acogida. Sólo hace falta que un invitado y un anfitrión se pongan de acuerdo en los términos de la estancia y la organicen. 
  • Aprender inglés acoger como parte de un intercambio de idiomas. Es el tradicional intercambio: yo voy a tu casa unos días/ semanas y luego tú vienes a la mía. Doble acogida y estancia en otro país para las dos partes.

Ambas opciones te permitirán conversar en inglés -o en el idioma nativo de tu invitado- continuamente y de forma natural en el día a día, mientras hacéis la compra, veis películas, vais a comer a casa de los abuelos o hacéis turismo por la ciudad.

Y recuerda que un invitado no es un au pair. Se trata de estancias normalmente más cortas en las que no hay intercambio económico ni se establecen ciertas tareas domésticas que el huésped tenga que realizar como sí suele ocurrir en el caso de las au pair. En este tipo de experiencias la única contrapartida es la vivencia y el aprendizaje mutuo del idioma del otro. Y esta forma de afrontarlo hace que en la práctica el resultado sea positivo para la mayoría de las personas que se animan a probarla.

Fuente: MyHOSTpitality.com

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